Editorial

Francisco, un testigo sugerente

Mons. Cristián Roncagliolo. Vicario para la Esperanza Joven

El Papa Francisco le ha dado a su Pontificado un sello que resulta particularmente atractivo para los jóvenes. Algunos se ven cautivados por su sencillez, o porque sale del protocolo con cierta frecuencia, o porque su vocabulario es lleno de originalidad dándole una amistosa informalidad al papado, o por su alegría desbordante que pone en evidencia vitalmente que el Evangelio es eso: Buena noticia. Desde esta original identidad Francisco ha logrado conectarse hondamente con muchos jóvenes produciendo una cercanía inusitada.

Una característica de este Papa es su manifiesta sencillez. Vivir en un lugar mas simple, usar ornamentos sobrios y formas de trato cotidianas, ser sencillo en el lenguaje y tantos otros rasgos evidencian que su corazón no se pierde en lo accesorio, que va a lo esencial y que ante todo lo demás manifiesta una virtuosa indiferencia.

También vemos en este Papa la espontaneidad opinante que le permite ser naturalmente cercano y ser percibido como una persona que dice lo que piensa con fluidez. Esto mismo, que no pocas veces le ha ocasionado más de algún chascarro, lo hace ser creíble para quien lo escucha y esa percepción hace que su mensaje sea aún mas eficaz. 

La alegría es otro signo de su pontificado. No podemos soslayar que estamos en un tiempo teñido de muchos grises como la corrupción, de desolación en la que viven tantos excluidos, la violencia, las masivas e injustas migraciones y otros flagelos que parecieran robarnos la alegría. Sin embargo, a contracorriente, Francisco anuncia el gozo de la fe y provoca a todos los cristianos a dar cuenta de esa alegría. El Papa es testigo de un Evangelio que realmente es Buena Noticia y que toca la vida de las personas.

La misericordia, finalmente, siempre será cautivante. El Papa no se ahorra gestos que evidencien que su corazón está con los que sufren, con los excluidos; también que quiere acompañar sin juzgar a los que, a la luz de la fe, se equivocan en su camino o en sus elecciones. Muchas veces esta opción de Francisco es incomprendida y criticada porque en ese ‘abrazo’ de padre no siempre quedan en evidencia los límites ‘seguros’. Es que el ha optado por la persona y por su camino hacia la plenitud de la vida cristiana, en ritmo y modo no siempre igual, mas que por miramientos que, pudiendo ser verdaderos, por la mala forma de mostrarlos, terminan alejando a quienes buscan a Dios legítimamente. Distanciándose de una pastoral normativa y ‘estándar’, que espanta y que no ve matices, Francisco muestra una pastoral del anuncio y de la acogida que no olvida la verdad ni se pierde en el camino pero que esta dispuesta a ‘mancharse las manos’ y a ir a un ritmo distinto para llevar a muchos mas al redil.

Francisco es un Papa sugerente que en sus formas indica a los jóvenes –y a todos– un modo de ser Iglesia y de hacer pastoral diferente, que esta dispuesto a repensar sus formas de evangelización para que estas maneras nos ayuden a penetrar el corazón del joven de hoy. Estos rasgos, y otros, son una invitación a dejarnos sorprender por su luminoso testimonio.