Editorial

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”

Mons. Cristián Roncagliolo. Vicario de la Esperanza Joven.

Estamos celebrando el mes de la solidaridad. Teniendo como inspirador a San Alberto Hurtado queremos animar a todo el pueblo de Dios para crecer en la búsqueda de la justicia y de la solidaridad, en las categorías del Evangelio, sabiendo que este camino conllevará la verdadera paz.
A la luz de la fe se hace necesario abrir la justicia al horizonte de la solidaridad y la caridad. Por sí sola, la justicia no basta. Más aún, puede llegar a negarse a sí misma, si no se abre a la fuerza más profunda que es la compasión hacia el otro. Por ello, a la luz del Evangelio, los invitamos a vivir un mes intenso que nos empuje a ‘ir mas lejos’, a comprometernos en ser arquitectos y constructores de una nueva civilización donde la solidaridad y la caridad se constituyan el código natural de la convivencia y en tierra fértil para la verdadera justicia. Con este espíritu los invitamos a vivir un mes intenso en la espiritualidad, con retiros y oraciones cantadas; intenso en la formación, con conversatorios sobre los derechos humanos, la justicia y la correcta distribución de los bienes; e intenso en la vivencia de la fe, con una celebración virtual que nos ayude a rememorar, a través de las redes, nuestra querida peregrinación al Santuario de San Alberto Hurtado. Los animo a ser artífices de la justicia y promotores de la paz, sabiendo que mientras mas unidos estemos al Señor en nuestro corazón palpitará el anhelo por ser justos y por ser misericordiosos. Hago propias las palabras de San Alberto Hurtado “No sucumbamos a los encantos de una caridad mal entendida que desprecia a su sencilla y humilde hermana, la justicia, y sin embargo es esta cenicienta entre las virtudes, la poco pretenciosa justicia, la que pone orden en la casa y coloca cada cosa en su sitio”.