Una pregunta común entre adolescentes y adultos es si efectivamente hoy es más fácil o difícil ser joven que antes, producto del mayor número de estímulos a los que están expuestos. Los expertos coinciden en que es mejor expresar que se trata de una realidad simplemente diferente y subrayan el valor de numerosos elementos positivos que, bien utilizados, pueden facilitar el desarrollo de la juventud del presente. En opinión de la psicóloga de la Clínica Las Condes, Vania Skoknic, las situaciones que afectan a la juventud actual han experimentado importantes transformaciones producto de la evolución de las características sociológicas, culturales y económicas. Hoy este grupo se define, a su modo de ver, por una mayor variedad cultural.
"Existe cierto consenso que las generaciones actuales tienen mayores opciones y posibilidades de elección, pero esta gran cantidad de alternativas pueden generar desconcierto, ansiedad e incertidumbre. Por otra parte, la mayor complejidad del trabajo, les impone más exigencias y requisitos mayores para acceder a la vida laboral", advierte.
Skoknic precisa que la pubertad y la adolescencia tienen expresiones en la esfera biológica-psicológica-social, por lo que representa una etapa de cambios relevantes. Por ende, la profesional añade que este momento de la vida no necesariamente está plagado de conflictos, especialmente si se logran establecer metas claras.
"Las vivencias infantiles positivas, los modelos de padres, el tipo de familia, la postura de límites claros, una comunicación abierta y con confianza, una buena adaptación al medio escolar, el afecto, el cariño y la seguridad proporcionada por los adultos y por ciertas características propias del adolescente como su personalidad, la resiliencia y el desarrollo de una autoestima positiva, entre otros, son elementos claves para que los adolescentes alcancen la etapa de la adultez sin grandes problemas", aconseja.
Ni más sencillo ni más complejo, sólo diferente
La antropóloga de la Vicaría de la Esperanza Joven, Giselle García-Hjarles, también concuerda con la psicóloga, ya que explica que por el factor espacio-temporal que define las etapas de la vida, las generaciones y las culturas, las situaciones no son más difíciles ni más fáciles, simplemente diferentes para los jóvenes de hoy.
"El nivel de complejidad depende del cristal con que se mire: antes se tenía que fingir o aparentar mucho más que ahora, aunque estaban más claros los límites y exigencias que ahora. Lo que es fácil o difícil depende de los que lo vivan o experimenten. En cualquier situación el joven tiene que adaptarse, a la vez que se va definiendo y terminando de madurar su identidad", aclara la profesional.
La razón de esta afirmación, señala, la encuentra en el cambio de paradigmas que se va dando de generación en generación. Y aunque también explica que es objetivo que los cambios están en aceleración, cada generación crea y enfrenta la realidad que le toca vivir con las mismas posibilidades de adaptación y respuestas creativas.
"El significado de ‘ser joven' ha cambiado y seguirá evolucionando no por el hecho objetivo de la etapa de vida, sino por la concepción y los parámetros desde donde miremos y experimentemos a los jóvenes", advierte.
Tanto Skoknic como García-Hjarles rescatan aspectos positivos de hoy que generaciones pasadas no disfrutaron: sentirse útiles o solidarios mediante ayudas determinadas, estar conectados gran parte del tiempo para manifestar lo que les sucede (no sólo en redes locales, sino también internacionales), gozar de un mayor acceso a la información (que amplía conocimientos y permite experimentar virtualmente viajes, lugares y culturas), tener nuevas oportunidades de expresión y tomar más decisiones gracias a una gama más amplia de posibilidades (sea de estudio, trabajo o amistades, entre otros aspectos).
Más posibilidades de elegir y expresarse
Si bien entre los jóvenes no existen una opinión unánime, concuerdan en que hoy disfrutan de mayores opciones para elegir qué hacer con su futuro y de nuevos espacios de expresión para canalizar sus emociones e inquietudes.
"Los jóvenes queremos hacer muchas cosas a la vez y por eso nos autoexigimos, como estudiar y trabajar. Bajo esa mirada, encuentro que hoy sí es más complicado ser joven que antes. No obstante, a diferencia de lo que sucedía como mis papás, en la actualidad contamos con más espacios para expresarnos. Queremos demostrar todo y eso es valorable", explica Daniela Tobar (18 años).
Basado en las experiencias de sus familiares más cercanos, Manuel Ruz (20 años) opina que hoy es más fácil ser joven que antes gracias a las nuevas oportunidades que se han abierto: "tenemos la libertad de hacer muchas cosas, en gran medida por las herramientas tecnológicas como Internet, por ejemplo. Creo que estamos mejor parados en comparación con las generaciones pasadas", estima.
Por Armén Fica Donoso
Comunicaciones VEJ
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