El aumento de la depresión en los jóvenes
La primavera: alegría para algunos y tristeza para otros

De acuerdo al especialista Germán Morales, esta estación se asocia a un período donde se producen contrastes entre la vivencia de las personas -de felicidad y vitalidad en la mayoría- lo que agudiza los sentimientos depresivos en otras que ya poseen esa tendencia, pues su experiencia no coincide con la colectiva.


En primavera existe la sensación de que aumenta el número de jóvenes que sufren depresión. En opinión del psicólogo clínico y especialista en psicoterapia infanto-juvenil de la Universidad Católica, Germán Morales, no es posible ser taxativo en cuanto a que esta enfermedad sea más frecuente en los adolescentes que en los adultos. Lo que sí es factible de afirmar, según el académico, es que la vivencia emocional en ellos tiende a hacer más intensos los síntomas.

El profesional aclara que existe una tendencia a que surjan cuadros depresivos en personas que tienen algunos rasgos depresivos y/o melancólicos, o bien, que ya han insinuado síntomas con la llegada de la estación.

"Si bien los factores biológicos juegan un rol relevante, en lo psicólogico la primavera se asocia a un período en donde se producen contrastes entre la vivencia de algunos de despliegue y hálito vital, lo que agudiza los sentimientos depresivos en quienes ya tienen esa ruta, pues su vivencia no coincide con la colectiva", argumenta.

Morales indica que la adolescencia es una época de duelos: del cuerpo infantil, la pérdida de una relación de dependencia con los padres y el cambio de estructura cognitiva, lo que permite ser más crítico. Por ello, señala que muchas veces se podrían presentar cuadros depresivos y evolucionar a ser graves en la medida en que no se detecten los síntomas oportunamente.

El especialista explica también que dada la vulnerabilidad emocional propia de la adolescencia, todo aquello que esté asociado a las pérdidas o a aislamientos sociales ocupa un lugar central.

"Me refiero en las pérdidas a situaciones como la ruptura de un pololeo y al fallecimiento de un ser querido, ente otros problemas. Y en el aislamiento me refiero al hermetismo que surge en la interacción social entre los pares, más intenso si se trata un o una joven que vive la experiencia del bullying", ejemplifica.

Más común de lo que se estima
Eduardo tiene 19 años y se está preparando para rendir la Prueba de Selección Universitaria (PSU). El joven confiesa que en esta última parte del año, previa a rendir el examen, ha percibido en su ánimo ciertos vaivenes que lo hacen pasar de un estado de bienestar a sentir desánimo y melancolía.

"Entiendo que estar así puede ser parte de la vida, pero los problemas a los que uno se ve enfrentado a diario, tanto en el medio donde uno vive como dentro de la familia, creo que influyen. Además, siento estrés porque voy a rendir la PSU ahora. Igual me doy ánimo solo, porque no creo que se acabe el mundo porque a uno le vaya mal. Sin embargo, debo reconocer que ha sido primordial el apoyo de mis papás", admite.

David tiene 24 años y en primavera también ha percibido tristeza y melancolía en diferentes etapas de su vida: "A veces los problemas se vienen encima y uno siente susto y miedo, especialmente en la etapa de la adolescencia. Muchas veces me sentí deprimido, pero ha resultado bueno para mí estar tranquilo y contar con el apoyo de mis hermanos y de mis amigos. Igual hay que conversar los temas y sacar afuera los problemas, siempre hay que ver que uno no está solo en el mundo", sugiere.

Estar atento a los cambios de ánimo
En opinión de Morales, hay que estar muy atento para detectar una depresión. Ello se realiza a través de ciertos indicadores de la misma, que pueden dar luces sobre la presencia de este problema. Entre esas señales destacan la experiencia de sentimientos auto-denigratorios, la declinación del ánimo, el despertar temprano y el ensimismamiento, entre otros.

"Más que hablar de evitar una depresión, podemos pensar en que existen factores de riesgo que la favorecen. Entre ellos están aquellos propios de la edad, al ser una etapa de duelos, factores de riesgo familiares asociados a dificultades en la contención emocional por parte de los padres, así como factores individuales tanto de personalidad como de predisposición biológica", afirma.

A juicio del especialista, las oportunidades de superar una depresión están relacionadas con la posibilidad de que el desánimo del joven pueda ser percibido. Por lo mismo, destaca que en el entorno es importante la observación sintomática, ya que para un adolescente le es muy difícil pedir ayuda, pues está presente el sentimiento de humillación y derrota narcisista que conlleva la depresión en esta etapa.

"Es fundamental la posibilidad de recurrir a las redes sociales propias de los pares y la comunidad. No obstante todo ello, son los padres quienes más pueden ayudar al o la adolescente, evitando el actuar desde el desborde angustioso o la minimización de los síntomas, buscando la contención emocional del adolescente y, si es necesario, solicitar ayuda profesional", aconseja.

Por Armén Fica Donoso
Comunicaciones VEJ

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