El amor por el prójimo
Jóvenes que sienten y viven la solidaridad

De acuerdo al padre Rodrigo Tupper, este concepto representa una forma de entender y un modo de asumir la vida. Los jóvenes están invitados por Jesucristo a inscribir en sus acciones, pensamientos y corazón la solidaridad.


Agosto es el Mes de la Solidaridad, un momento del año que invita a reflexionar sobre el verdadero sentido de esta palabra y que San Alberto Hurtado supo expresar mediante su trabajo con los más desposeídos. Al igual que él, miles de jóvenes se entregan por entero y se comprometen con sus hermanos en la Construcción un mundo más justo.

Para el Vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores, padre Rodrigo Tupper, el hecho de que Cristo se haya encarnado muestra cómo Dios se hace solidario con la humanidad, "Él en su propia persona es el modelo a seguir para todos. Jesús nos invita a amar (ser solidarios) tal como Él nos ha amado. Cuando San Juan nos dice que Cristo nos ha amado hasta dar la vida por nosotros, nosotros también estamos llamados a dar la vida por nuestro prójimo", expresa.

Manos a la obra

América Solidaria es una institución que gestiona, financia y coordina profesionales que entregan servicio en las zonas más críticas de Latinoamérica y El Caribe. Uno de sus voluntarios es Gonzalo Infante (25 años), médico matrón. Durante su etapa universitaria surgió en él la idea de viajar hasta Haití para ayudar, conocer y vivir una experiencia diferente. En su caso quería retribuir lo que había conseguido, gracias al esfuerzo de sus padres, al crédito estatal y la beca Bicentenario.

En ese país Gonzalo realizaba control prenatal. Allá pudo ver mujeres de 25 años, quienes ya contaban con cuatro o cinco hijos, y jóvenes embarazadas con VIH, entre otras difíciles situaciones. Esto, en el contexto de una atención primaria de salud lejana a la sustentabilidad de un gobierno, ya que todo depende de iniciativas particulares de extranjeros o comunidades religiosas.

"Para mí la solidaridad no es ponerse en el lugar del otro, porque en la práctica esto no ocurre. Es tratar de entender al otro desde su vivencia o realidad. Ser solidario es tener esa disposición y no sólo para ir afuera a trabajar o construir algo. Es tener la preocupación de dar el asiento en el bus o en el Metro, escuchar a la persona de más edad que algo te quiere contar, es abrir tu vida y tu realidad a los demás", expresa.

De acuerdo al joven, la solidaridad significa retribución. En su caso ganó alegría y mucho aprendizaje. Por ejemplo, reconoce que en Haití aprendió a valorar hasta lo más pequeño: "allá los niños descalzos son felices, se ríen y juegan fútbol con botellas de bebida que están en la basura. Esa simplicidad es una gran enseñanza que entrega el ser solidario o estar pendiente del prójimo".

¿Qué haría Cristo en mi lugar?

Teresa Montero (24 años) está en el último año de su carrera y fue profesora de expresión oral el semestre pasado en la Fundación Súmate. En esta segunda parte del año va a realizar un curso de expresión escrita en la misma institución. Siempre ha participado en distintas actividades de voluntariado, tratando de conjugar el poner al servicio sus talentos con dar una mano en aquello que le gusta. Su necesidad, explica, nació del sentimiento de gratitud con Dios y con su familia.

La joven reconoce que es una enorme alegría compartir un espacio de su tiempo con chiquillos llenos de historia, vivencias y sueños. No siente que haga nada extraordinario, ni que sea mejor persona por retribuirle a la vida con una cuota de cariño para quienes no tuvieron, tal vez, la misma suerte u oportunidades que ella. Sin embargo, cree que construir un país más justo empieza siendo voluntarios en el servicio.

"Los jóvenes tenemos las espaldas menos cansadas, la voces más fuertes y los sueños más intactos. Deberíamos dejar de referirnos a Chile como ‘este país', para decirle ‘nuestro país'. Son nuestros pobres, nuestros enfermos y nuestros viejos. El llamado para los jóvenes es a agudizar los sentidos, a no acostumbrarnos a las heridas de Chile. Cuando eso pasa es imposible no dejarse vulnerar", destaca.

Así como ellos son miles los jóvenes que se la juegan por un país más justo y solidario, entregando su tiempo, conocimientos y habilidades al servicio de quienes más lo necesitan; también hay muchos que se dedican a la formación de otros jóvenes y multiplican su amor por Jesús y su Evangelio, acompañándolos a discernir su vocación misionera.

El padre Rodrigo Tupper, por último, aclara que la solidaridad es una forma de entender y un modo de asumir la vida. Por lo tanto, este valor representa la medida de nuestras acciones y la manera de relacionarnos con el otro, vale decir con el prójimo.

"Por eso la pregunta del Padre Hurtado ‘¿qué haría Cristo en mi lugar?' tiene vigencia para nosotros en el cómo amamos en lo cotidiano de nuestra vida. Entonces un joven, al realizarse esta pregunta, se está cuestionando de qué modo actúa solidariamente en su vida. Por lo tanto, un joven está invitado por Jesús a inscribir en sus acciones, en sus pensamientos y en su corazón la solidaridad", aconseja.

Por Armén Fica Donoso
Comunicaciones VEJ

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