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¿Qué consideraciones son importantes a la hora de abordar estos contenidos?
Al abordar los contenidos del proceso de formación de la pastoral Juvenil, creemos importante que la aproximación se realice a partir de ciertos contenidos transversales, sobre todo a la hora de actualizarlos en temas concretos para los jóvenes.
El hecho de estar realizando un proceso de formación en la fe, implica transmitir una serie de contenidos permanentes y concretos que ayuden a establecer “hábitos” y a estructurar los demás contenidos a fin de que puedan proyectarse en el tiempo, de forma que los jóvenes puedan integrarlos posteriormente en las distintas situaciones de vida que les toquen. La Iglesia misma tiene metodologías concretas establecidas en la liturgia y la catequesis que emanan de la propia fe; esto es, las características propias de la vivencia de la fe nos orientan también unos determinados criterios y modos de abordar los contenidos. Destacamos en este sentido:
- La oración personal y comunitaria.
La oración tanto personal como litúrgica es una posibilidad que se abre a la persona de todo cristiano. (...) Este don de Dios que se expresa como una vida intensa de oración debe adaptarse a la capacidad y condición de cada cristiano (...) En este sentido, la dimensión contemplativa es un privilegio para todos en la Iglesia. En las parroquias, en las comunidades y en los movimientos se ha de promover una espiritualidad abierta y orientada a las verdades fundamentales de la Fe». Esta oración no se contrapone a la dimensión social del compromiso cristiano, por el contrario, es a través del camino de oración que el creyente «se hace más consciente de las exigencias del Evangelio y de sus obligaciones con los hermanos.
- El conocimiento de la Palabra de Dios.
Aspiramos a que los jóvenes se formen progresivamente en el camino del conocimiento y aceptación de la voluntad y de la sabiduría de Dios. Que sean capaces de sentirse interpelados por el mismo Dios, y de descubrir sus mandamientos y consejos como caminos de vida; también capaces de desarrollar una mirada crítica de la vida y la sociedad en la que están, a partir de la narración de Dios en la historia de se Pueblo. Estos años de formación han de servir para que el joven conozca la Sagrada Escritura, paulatinamente y por etapas, tanto el Nuevo como el Antiguo testamento. A partir de las diversas formas y métodos que la vida eclesial nos presenta. (Lectio Divina p.e.)
- Mirada histórica, conciencia de pertenencia.
Por lo dicho antes creemos que recoger la historia personal, comunitaria, social, en el contexto de la historia de la salvación, permite profundizar en una conciencia de dinamismo de los procesos, pertenencia comunitaria e identificación de la propia comunidad como parte del Pueblo de Dios, tanto en su extensión geográfica, como en la temporal. hombres y mujeres llamados a ser protagonistas de la historia que Dios quiere para nosotros. Ocuparse con las palabras y las iniciativas del Santo Padre, que hacen más viva la pertenencia.
- Educar con los testigos de la fe.
Creemos fundamental, en todo proceso formativo, iluminar y motivar a partir de aquellas personas que han integrado en su experiencia de vida los elementos que consideramos relevantes y que queremos que los jóvenes asimilen. Testigos dentro de la propia comunidad, como a lo largo de la Historia de la Salvación. Ocupa un lugar fundamental, en este sentido, la figura de María, la joven Virgen de Nazaret: mujer de esperanza, amor y fe. Aquélla que ha optado por una vida abierta a Dios, orientando lo más profundo de su ser a partir del proyecto del Reino que el Padre le ofrece, la mujer llena del Espíritu Santo, la primera seguidora de Jesús. Así mismo la vida de nuestros Santos y Beatos.
- Educar para ser persona responsable.
Es importante también considerar el proceso de hacerse cargo de los procesos madurativos que van abriendo nuevas posibilidades y vocaciones, las propias opciones, asumir desde dónde se realizan las valoraciones y crecer en la conciencia de ser sujeto, ante sí y ante los otros. Especialmente en este tiempo de confusiones y de búsqueda de identidad, favorecemos una clara conciencia de la novedad del camino de los discípulos del Señor Jesús. El cuidado de sí mismo, la responsabilidad social, la fidelidad a la palabra empeñada, la paternidad y maternidad responsables, la vocación a ser pastores del pueblo de Dios, etc.
- Educar con la pedagogía litúrgica.
Queremos que el encuentro con la persona de Jesús, también sea un encuentro con el misterio profundo de Dios que narra su vida en nuestra historia. Buscamos suscitar una actitud de permanente inmersión en el misterio. Haciendo notar nuestra limitación y el carácter desbordante de la gracia. Junto con la centralidad de la Eucaristía, adquieren particular relevancia los sacramentos de la Reconciliación y la Confirmación. Así como los grandes tiempos y las grandes fiestas de la fe: Adviento y Navidad, Cuaresma y Pascua, Pentecostés, etc. Estas seis consideraciones no tienen un orden jerárquico estricto. Las seis van entrelazadas en la vida pues hacen crecer simultáneamente. La gradualidad queda expresada en la forma en que vamos madurando en cada una de ellas, cómo se van armonizando hasta reflejar un todo en la vida de cada uno.
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