¿POR QUÉ CELEBRAMOS EL MES DE MARÍA?

En nuestro país la celebración del Mes de María parte como una preparación para recibir el dogma de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre del 1854. Sin embargo, la devoción mariana ha acompañado la historia del país desde siempre.

Fue el Rector del Seminario Pontificio, Monseñor Joaquín Larraín, quien señaló la manera en que se debe estructurar el mes, iniciando el 8 de noviembre para rezar durante el camino a la promulgación del dogma.

Tuvimos la suerte de que Monseñor Rodolfo Vergara, compusiera las oraciones que hoy tenemos para comenzar y terminar dicha práctica. Su estructura facilita retenerlas desde niños en la memoria y explica que los chilenos las recen con fidelidad. Pronto se extendieron por las iglesias e instituciones santiaguinas y partieron al resto del país, que hasta la actualidad tiene una marcada devoción y cariño por la figura de la Virgen María.

Orando a la Virgen



  • Dios te salve, María,
    llena de gracia,
    el Señor es contigo.
    Bendita eres entre todas las mujeres
    y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
    Santa María, Madre de Dios,
    ruega por nosotros pecadores
    ahora y en la hora de nuestra muerte.

    Amén.


  • Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
    vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
    A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
    a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.
    Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
    vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
    y después de este destierro muéstranos a Jesús,
    fruto bendito de tu vientre.
    ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
    Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. 
    Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

    Amén


  • Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,
    pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza.
    A Ti celestial princesa, Oh! Virgen Sagrada María,
    Yo te ofrezco noche y día, alma vida y corazón.
    Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía.

    Amén.

     


  • Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,
    no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, a
    ntes bien líbranos de todo peligro,
    oh Virgen gloriosa y bendita.

    Amén.


  • ¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía!
    Yo me ofrezco enteramente a ti
    y en prueba de mi filial afecto
    te consagro en este día,
    mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
    en una palabra, todo mi ser.
    Ya que soy todo tuyo
    Oh Madre de bondad,
    guárdame y defiéndeme
    como a pertenencia y posesión tuya.

    Amén.

Verdades de Fe


Los dogmas son las verdades absolutas que fundamentan nuestra Doctrina. Por lo tanto, todos los católicos debemos creer en ellas como parte esencial de nuestra fe.
Un dogma es definitivo, inmutable, infalible, irrevocable, incuestionable y una vez proclamado solemnemente, no puede ser derogado o negado, ni por el Papa ni por decisión conciliar.
Las verdades irrefutables de María, o dogmas marianos, son:


Maternidad Divina
Se refiere a que la Virgen María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el Concilio de Efeso (año 431) y tiempo después confirmado por otros concilios.
Su fundamento es que “el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne "
INMACULADA CONCEPCIÓN
María fue concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.
"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles."
Perpetua Virginidad
María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto.
"La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la 'Aeiparthenos', la 'siempre-virgen'." (Catecismo de la Iglesia Católica - 449).
ASUNCIÓN DE MARÍA
Se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada (asunta) en cuerpo y alma a la gloria celestial.
Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, en la Constitución Munificentisimus Deus (1950). Y el Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos: "El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio" (1997).

Si quieres profundizar en ellos puedes ver el siguiente video:


Sigue Conociendo

Aquí te dejamos algunos documentos para que puedas profundizar este Mes de María


Magisteriales


Redemptoris Mater
Marialis Cultus
Rosarium Virginis Mariae
Ineffabilis Deus


ARTÍCULOS


María en el Ecumenismo
María en la Palabra
María en la Liturgia
María en la Piedad Popular
María en la tradición patrística
María en el Magisterio


Canciones




Trailers


María Madre de Jesús I y II

Esta película cuenta la historia de Jesús desde los ojos de María. Se enfatiza la importancia de la Virgen en el Señor, sugiriendo que algunas de sus parábolas fueron inspiradas por historias que Ella le contó.

Llena de Gracia

En los últimos días de la vida de María, el apóstol Pedro acude a ella para que le ayude a difundir la vida y obra de Jesús. María lo guiará en su búsqueda de respuestas, dándole la paz que tanto necesita. La película cuenta la historia del Nuevo testamento desde la perspectiva de la virgen María.

María de Nazareth

María de Nazaret es un drama bíblico que examina la vida de María en su ciudad natal, mostrando su encuentro con el Ángel Gabriel, en el que le anuncia que dará a luz al Salvador.